La salud del Rey Carlos III genera incertidumbre sobre el futuro de la monarquía

No hay duda de que la familia real británica está pasando por momentos difíciles. Al rey Carlos III, recientemente coronado, le diagnosticaron cáncer. La noticia no solo impacta su vida, sino también tiene consecuencias para su familia más próxima. El pueblo británico ha mostrado solidaridad, pero se pregunta qué sucederá después. Te contamos los pormenores.

Preocupación por Su Majestad

El nerviosismo por la salud del Rey Carlos III se hizo evidente en enero de este año, a raíz de la intervención quirúrgica a la que se sometió, para tratar un agrandamiento de próstata. Se decía que era un crecimiento benigno y no canceroso.

La princesa de Gales, Kate Midletton se encontraba hospitalizada en el mismo centro donde se practicó la cirugía el monarca. El motivo de su ingreso fue una operación abdominal de la cual no se han revelado detalles. Ambos tuvieron que suspender sus compromisos oficiales.

Hiperplasia prostática benigna

Carlos III parecía estar bien cuando compartió la noticia de su hiperplasia prostática benigna. Su intención fue animar a más hombres a hacerse chequeos médicos preventivos y pruebas de detección. También instó a investigar en línea esta enfermedad y a cuidarse.

El 26 de enero, el Palacio de Buckingham informó que el rey había sido ingresado en un hospital londinense para hacerse un tratamiento programado. La Casa Real afirmó que Carlos estaba encantado de saber que su diagnóstico estaba sirviendo para crear conciencia.

Carlos y Kate en el hospital

Desde que recibió el alta médica, los reportes sobre la salud de Su Majestad fueron positivos. Algunos medios informaron que se tomaría un descanso antes de retomar sus deberes reales. 

En cuanto a Kate, la información no fue tan precisa. Al parecer, su procedimiento resultó exitoso, pero por recomendación médica deberá guardar reposo al menos hasta Semana Santa. Esto generó dudas sobre si su problema de salud es realmente serio.

Aparición pública postquirúrgica

El 4 de febrero, Carlos III se dejó ver junto con su esposa, la reina Camila, en Sandringham, Norfolk. Asistieron como de costumbre a una misa en la iglesia Santa Magdalena. 

Se mostró animado saludando a los asistentes. Hasta ese momento, no hubo ningún indicio de la noticia que estaba por divulgar.